¿Conocemos nuestras fronteras? 1/3
En estos tiempos de Inteligencia Artificial me resuena una canción de la artista uruguaya Doble Valentina, Tanta inteligencia artificial, una crítica válida a sus usos actuales y los dilemas morales. En mi caso, quiero hacer un pequeño salvamento de voto. Utilizo la Inteligencia Artificial principalmente para gestión de negocios, consultoría empresarial, estrategia y prospectiva, solución de problemas empresariales y, en algunos casos especiales, para educación y problemáticas personales relacionadas con estos mismos campos y claro para curar mis contenidos.
No creo que la inteligencia artificial tenga que reemplazar nuestra capacidad de pensar. Puede, en cambio, ayudarnos a pensar mejor cuando sabemos qué preguntas hacer.
Y aquí aparece una pregunta que me interesa:
¿Conocemos nuestras fronteras?
No se puede poner en duda que muchas personas desbordan sus fronteras. La frontera financiera, física, profesional, de seguridad o de capacidad de respuesta. A veces las cruzamos sin medir las consecuencias y colocamos una dimensión de nuestra vida en riesgo. Después aparece un hilo de sucesos que termina afectando las demás.
- Una dificultad financiera puede afectar la familia.
- Un problema laboral puede afectar las finanzas.
- Una empresa que pierde clientes puede afectar el patrimonio de sus propietarios.
- Una tecnología que transforma nuestro trabajo puede afectar nuestros ingresos y nuestras decisiones profesionales.
Por eso, saber dónde estamos es fundamental.
- ¿Hasta cuándo servirán los conocimientos que aprendimos?
- ¿Hasta cuándo puede durar nuestro trabajo?
- ¿Con cuánto dinero contamos realmente para atender las obligaciones del próximo año?
- ¿Qué pasaría si nuestros ingresos disminuyeran?
- ¿Qué ocurre si una persona que depende de nosotros necesita más atención de la habitual?
- ¿Qué pasaría si una circunstancia inesperada redujera nuestra capacidad de producir?
Saber dónde estamos es, antes que nada, una reflexión racional, digamos necesaria.
Y en los campos en los que trabajo —finanzas, gestión empresarial, estrategia y prospectiva— esto comienza con algo aparentemente sencillo: hacer las preguntas adecuadas.
- ¿Cuál es la situación que quiero cambiar?
- ¿Qué está ocurriendo hoy?
- ¿Desde cuándo?
- ¿Qué resultado necesito conseguir?
- ¿Qué restricciones tengo?
- ¿Qué recursos tengo disponibles?
- ¿Qué decisiones ya tomé?
- ¿Qué he intentado y qué ocurrió?
- Y hay una pregunta que considero especialmente importante:
- ¿Qué parte de mi situación son hechos y qué parte son interpretaciones mías sobre esos hechos?
Esta última pregunta puede ser incómoda, pero ayuda a separar la realidad de nuestra interpretación de la realidad.
Tal vez usted necesite saber dónde está si no quiere mirar su saldo bancario, o...
- Si evita mirar el saldo de sus deudas.
- Si evita a su jefe o al responsable de recursos humanos.
- Si vive bajo un estrés constante por sus finanzas, por la gestión de su negocio o buscando explicaciones para unas pérdidas que no consigue comprender.
- Si rechaza las nuevas tecnologías porque siente que están quitándole el trabajo a la gente, mientras su propio trabajo está cambiando y usted podría estar en riesgo.
- Si su empresa está perdiendo clientes y sus productos están perdiendo demanda, pero la explicación siempre está en los vendedores, en la publicidad, en el marketing o en el gerente comercial.
- Si continúa aplicando tácticas de reducción de costos, pero los intereses de las deudas terminan absorbiendo cualquier ahorro.
- Si sus activos han perdido valor y vender el apartamento ya no alcanza para ponerse al día con las obligaciones.
- Si su automóvil vale menos de lo que todavía debe por él.
- Si sus ingresos en dólares, euros o cualquier otra moneda tienen hoy un poder de compra considerablemente menor en su realidad local.
- Si ha tenido que reducir sus compras, sus restaurantes, sus salidas o sus viajes, pero continúa comportándose como si nada hubiera cambiado porque espera una solución mágica.
- Incluso si sigue utilizando un automóvil que racionalmente ya no puede sostener, cuando quizá el transporte público o una combinación de alternativas de movilidad podría reducir considerablemente sus gastos.
No escribo esto para juzgar a nadie. He estado en algunas de estas situaciones varias veces y por ello se que:
La vergüenza no sirve para hacer un diagnóstico.
Todos hemos tomado decisiones equivocadas. Todos hemos postergado alguna decisión. Todos hemos confundido alguna vez nuestros deseos con nuestras posibilidades.
Lo importante es reconocerlo.
Mi buen amigo y consultor Álvaro Cabrera Galvis impulsó el concepto de opciones estratégicas. No se trata simplemente de escoger un camino. Se trata de identificar los diferentes caminos que podemos tomar a partir de un diagnóstico.
Pero sin diagnóstico no hay opciones.
Tal vez este sea uno de los usos más interesantes que podamos darle a la Inteligencia Artificial: no pedirle que decida por nosotros, sino utilizarla para ordenar información, hacer preguntas, separar hechos de interpretaciones, identificar variables y ayudarnos a descubrir opciones que no estábamos viendo.
No para que una máquina nos diga cómo vivir. Si para ayudarnos a pensar con mayor claridad sobre nuestra propia realidad.
Usted y yo hemos tenido tantos problemas como oportunidades. La diferencia es que algunos problemas los hemos querido esconder incluso de nosotros mismos.
Aquí, insisto la vergüenza no sirve. Tampoco sirve aparentar.
Podemos seguir colocando fotografías de felicidad en Instagram y actualizaciones en LinkedIn que muestran una vida profesional impecable. Podemos conseguir que otros crean que estamos bien. Pero eso no cambia nuestro balance bancario, nuestras deudas, la situación de nuestra empresa, nuestras capacidades profesionales ni las decisiones que tenemos pendientes.
Aclararnos sería mejor. Porque el primer paso de cualquier estrategia no es decidir. Es saber dónde estamos.
Y quizás, cuando finalmente nos atrevemos a mirar con honestidad nuestra realidad, descubrimos algo que no habíamos visto:
no solamente tenemos fronteras. También tenemos opciones.

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