Hoy me preocupan profundamente las finanzas personales.

Imagen creada con ChatGPT, Junio 2026.

Es evidente que muchas familias e individuos atraviesan dificultades económicas relacionadas con el manejo de sus finanzas. Esta situación no distingue estratos sociales ni niveles educativos (Halcones y Palomas, 2026).  Según cifras publicadas por El Colombiano, durante 2025 un total de 18.749 personas naturales se declararon insolventes en Colombia, lo que representó un aumento histórico del 79% frente al año anterior. Para 2026, las proyecciones advierten que esta cifra podría alcanzar un récord cercano a los 26.640 casos, impulsada por el creciente sobreendeudamiento de los hogares y pequeños comerciantes.

No soy experto en finanzas personales, aunque sí he sido un estudioso de las finanzas durante muchos años. He tenido responsabilidades relacionadas con decisiones financieras estratégicas en distintas organizaciones, he impartido cursos de finanzas corporativas a estudiantes universitarios y, en algunas oportunidades, talleres de finanzas personales para comunidades donde participo como voluntario.

En estos espacios es frecuente encontrar una fuerte inclinación hacia la deuda como mecanismo para crear patrimonio. Sin embargo, muchas veces olvidamos que el primer generador de capital es el trabajo productivo, el ahorro disciplinado y la capacidad de generar valor. La deuda puede ser una herramienta útil en determinadas circunstancias, pero difícilmente reemplaza estos fundamentos.

También he observado que muchas de las estrategias que aparecen en libros o redes sociales sobre cómo hacerse millonario suelen ser poco aplicables a la realidad financiera de la mayoría de las familias. Por ello, quisiera compartir algunas reflexiones abiertas —de ninguna manera definitivas— que pueden ayudar a comprender mejor una situación financiera compleja y tomar decisiones oportunas.

Algunas señales de alerta y reflexiones importantes:

  • El deterioro de las finanzas personales suele evidenciarse en el peso creciente de los intereses dentro del presupuesto mensual.

  • Si los pagos de tarjetas de crédito o créditos de consumo superan gastos esenciales como alimentación, vivienda, servicios públicos o educación, existe una señal clara de desequilibrio financiero que merece atención inmediata.

  • Tener esperanza en que llegará una oportunidad que transforme nuestra situación es positivo. Sin embargo, la esperanza no sustituye la acción. Los cambios financieros sostenibles suelen requerir decisiones concretas, ajustes y tiempo.

  • Enfrentar la realidad financiera puede ser emocionalmente difícil, pero ignorarla generalmente agrava el problema. Las dificultades económicas afectan la tranquilidad personal, la salud emocional y las relaciones familiares.

  • En ocasiones, conflictos de pareja, tensiones familiares o problemas laborales tienen una raíz financiera que no siempre estamos dispuestos a reconocer.

  • Los bancos, cooperativas, fintechs y demás entidades de crédito ofrecen productos financieros para atender necesidades de financiación. No son responsables de nuestras decisiones financieras ni actúan como asesores personales. Como consumidores, debemos evaluar cuidadosamente nuestra capacidad de pago antes de asumir nuevas obligaciones.

  • Desconfíe de las promesas de riqueza rápida, ingresos garantizados o inversiones sin riesgo. La construcción de patrimonio suele ser un proceso gradual basado en conocimiento, disciplina y gestión adecuada del riesgo. Cuando sea posible, busque orientación de profesionales debidamente acreditados.

¿Qué hacer cuando la situación se está complicando?

  • Haga un inventario completo de sus ingresos, gastos, deudas y obligaciones. Muchas personas descubren oportunidades de mejora simplemente al visualizar su situación de manera objetiva.

  • Priorice el pago de obligaciones con mayores tasas de interés y evite adquirir nuevas deudas para cubrir gastos corrientes, salvo situaciones excepcionales.

  • Revise qué gastos pueden ajustarse temporalmente mientras recupera estabilidad financiera.

  • Busque conversaciones honestas con su familia o con las personas involucradas en las decisiones económicas del hogar. La transparencia suele ser un primer paso para encontrar soluciones.

  • Si tiene un negocio, procure enfrentar la realidad con sus socios, junta directiva o equipo de trabajo. Los problemas rara vez mejoran cuando se ocultan.

Si la situación es muy difícil

Lo primero es mantener la calma y buscar apoyo. Compartir la situación con alguien de confianza puede ayudar a encontrar alternativas que quizás no estamos viendo. Ningún problema financiero justifica hacerse daño a sí mismo o a otras personas.

En Colombia existe un mecanismo legal conocido como la "Ley de Insolvencia para Personas Naturales No Comerciantes", también llamada por algunos la "ley de segunda oportunidad". A través de centros de conciliación y notarías autorizadas, quienes cumplan determinados requisitos pueden acceder a un proceso de negociación de deudas.

Entre los requisitos se encuentran, entre otros, estar en mora por más de 90 días en dos o más obligaciones, tener dos o más procesos ejecutivos en curso o que las obligaciones en mora representen al menos el 30% del total de sus pasivos. Una vez admitido el trámite, se suspenden temporalmente medidas como embargos, remates y algunos descuentos asociados a las obligaciones objeto del proceso.

Por supuesto, este mecanismo no elimina los problemas de fondo, pero puede ofrecer un espacio para reorganizar las finanzas y construir una salida ordenada.

Si aún no ha llegado a ese punto, este es el momento de actuar. Sincerarse con uno mismo, con la familia y con las personas involucradas en las decisiones económicas puede ser incómodo, pero es mucho menos costoso que seguir aplazando la realidad. Recuperar la estabilidad financiera es posible, aunque normalmente exige sacrificios, disciplina y una visión realista de la situación.

Escribo este post pensando en quienes hoy sienten que el camino se ha vuelto difícil y no encuentran claridad para identificar una salida. Ojalá estas reflexiones puedan servir como una invitación a actuar a tiempo, buscar apoyo y recordar que los problemas financieros, por complejos que parezcan, suelen ser más manejables cuando se enfrentan con información, responsabilidad y acompañamiento.

Apunte para los jovenes

Para los más jóvenes, quizás el mayor desafío no sea únicamente conseguir un empleo o emprender, sino aprender a construir una vida financiera sostenible. Tarde o temprano se enfrentarán a la ilusión del dinero fácil, a la frustración de no poder satisfacer todos sus deseos al mismo tiempo, a compararse con quienes parecen ganar más o avanzar más rápido, y a la tentación de adquirir cosas que realmente no necesitan. También encontrarán ofertas de inversión, negocios digitales y promesas de riqueza acelerada que merecen ser analizadas con prudencia. Muchos de mis estudiantes me han enseñado el valor de la iniciativa, la creatividad y el coraje para emprender; sin embargo, también he aprendido que la valentía debe ir acompañada de criterio y reflexión. No todos nacemos con la misma tolerancia al riesgo ni con las mismas ambiciones, y ninguna de esas diferencias es incorrecta. Lo verdaderamente importante es comprender que las finanzas personales son un campo de aprendizaje permanente, una herramienta para proteger el futuro, tomar mejores decisiones y construir, paso a paso, una vida coherente con nuestros objetivos y posibilidades.

Fuentes


Sobre el autor

Consultor en Pensamiento Estratégico, Transformación Digital e Inteligencia Artificial para Juntas Directivas. Docente universitario.

Nota sobre el uso de IA

Este texto fue revisado y corregido con el apoyo de una herramienta de inteligencia artificial. Se mantuvieron las ideas, estructura y estilo original del autor, realizando ajustes de redacción, ortografía, coherencia y presentación de contenidos.

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